miércoles, 24 de septiembre de 2008

Danza en Bukhara.




Lugar de encuentro de la tradición Persa en su máximo esplendor y una mezcla de culturas única que le han conferido a la ciudad un sabor único que huele a antiguo, a oasis, a caravanas, a té, a otro tiempo, a otro mundo. Es esta la sensación que más me gusta: ¿en que siglo me encuentro?


El paseo por la noche con apenas gente le confieren ese aspecto de otra época a la ciudad, pero no hay que confundirse, el número de turistas ha crecido bastante aunque “sin agobios”.
El centro de animación de la ciudad es el Liaba-Jaus. Una gran plaza flaqueada por tres bonitas madrasas en cuyo centro se encuentra el mayor estanque de la ciudad. (Antiguamente en la ciudad había muchos conectados por canales pero se decidieron tapar a causa de las enfermedades que se transmitían por el agua contaminada…).

Alrededor del estanque la temperatura es más fresquita, los imponentes árboles nos cobijan del ardiente sol, y los chiringuitos dispuestos en la zona nos invitan tanto a turistas como a locales a sentarnos placidamente para degustar una cerveza o incluso aprovechar para cenar.
Lo de "ardiente sol" no ha sido una flor poética ¿eh?. Creo que no he visto a Lorenzo tirar más dardos juntos en toda mi vida: a las 8 de la mañana ya estábamos a 40 graditos... pero nosotros que somos muy valientes nos lanzamos a las calles en busca de la madrasa más bonita, de la cúpula más azul... y del té más caliente, porque nos creímos la leyenda urbana de que los beduinos toman té para paliar los efectos del sol ¿pero no será mejor un café con hielo o un buen helado? Y es que a esa temperatura el cerebro ya no te deja pensar mucho...
El caso es que nos paramos para tomar el té y de paso nos dieron unos dulces muy ricos que degustamos con sumo placer. No hay mal que por bien no venga...

Por la noche en la madrasa de Nodir Devan Begi hay espectáculos de danza y música Uzbeka y te incluyen una cena si lo deseas. Yo lo tenía apuntado como un “cosas que hacer en Bukhara” porque aunque el espectáculo está montado para lo que yo llamaría “turistada” tenia especial interés por las danzas uzbekas y claro, no me lo podía perder. La entrada sin cena eran 5 $. Ni que decir tiene que el 95 % de los presentes éramos turistas y que el 93 % de esos turistas eran “organizados”.

Aun así, me encantaron las danzas: mezcla de danzas Persas y Uygures pero con personalidad propia y claro,ni que decir tiene que me traje un traje (toma ya!!!) para, por si acaso, alguna vez, quién sabe... y ya de paso me lo puse para la foto. Hombre, había que aprovechar el momento y el escenario único ¿no? Esto sí que es hacer "el turist"!!!!
(Por cierto, he tenido abandonado de nuevo el blog por falta de tiempo, pero prometo seguir con mi relato poquito a poco)









1 comentario:

moncho dijo...

Bueno, a las 8 es un poco exagerado, pero a las 10 si que pegaba de lleno.
Por cierto, que bien ha sabido el fotografo captar la magia del ocaso en tan incomparable marco..
...ja,ja...