Nur ha tenido la gentilieza de mandarme esta reseña sobre una pelicula que interesa por el contenido y continente al introducirnos en un genocidio acallado durante años y años que aún hoy espera el reconocimiento de su existencia.Prepretado por el gobierno de los "jovenes turcos" durante el imperio Otomano y sesgó la vida de más de 1 millón de Armenios obligados a abandonar Turquia bajo persecuciones, masacres masivas de mujeres y niños, torturas sistemáticas de la población, marchas forzadas por el desierto de Anatolia sin agua ni alimentos y un sin fin de barbaridades de las que solo con ver las fotos te haces una remota idea...
Turquia aún hoy niega estas acusaciones auspiciándose en que las muertes fueron consecuencia del convulso momento que vivia el país durante la I guerra mundial pero evidentemente detrás de todo esto están toda una serie de implicaciones políticas y económicas tremendas.
No se trata de buscar buenos y malos, se trata de reconer lo que existió para que no vuelva a repetirse aunque, para desgracia de todos, la humanidad parece ostinada en no recordar el pasado y no aprender de sus errores...
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Genocidio armenio
ARARAT dirigida por Atom Egoyan
Aunque es una película del año 2002, seguramente muchos de vosotros no la habréis visto, ya que no entra dentro del grupo de "películas comerciales", lo que hace que a veces cueste verlas. Pero quería comentárosla porque considero que es una película muy interesante, que cuenta uno más de los genocidios hechos a lo largo de la historia, en muchos casos desconocidos o lo que es peor; totalmente ignorados.
El rodaje de una película sobre el genocidio armenio, la difícil relación de una profesora de Arte con su hijo y su hijastra; la historia que se esconde tras un cuadro de un pintor armenio; y el rechazo de un policía hacia su hijo homosexual son sólo algunas de las líneas argumentales de esta compleja película. Su objetivo es claro: demostrar como el pasado influye en las obsesiones y los problemas del presente. Interesante es también la conclusión que se extrae después de ver el filme: la importancia que tiene el Arte a la hora de reflejar y difundir un hecho histórico.
Ararat entrelaza las historias de estas dos familias, con conflictos interiores sin resolver. Raffi, de origen armenio, lucha con el recuerdo de su padre, el pintor Arshile Gorky, y con las reacciones opuestas que dicho recuerdo suscita en su madre, Ani, obsesionada por un pasado que niega, y en su hermanastra, Celia, que culpa a Ani por la muerte de su padre. Por otro lado, David (funcionario de aduanas) intenta entender y aceptar la relación que su hijo Philip tiene con un actor de origen turco, Alí al tiempo que intenta establecer una sólida relación con su nieto, Tony, el hijo de Philip.

Considerado como uno de los realizadores cinematográficos más personales del panorama actual, Atom Egoyan vuelve a disertar sobre la obsesión y la pérdida en Ararat. En élla, el autor ha querido contar su peculiar visión del genocidio del pueblo armenio a manos del imperio otomano en 1915. Sin embargo, lejos de la linealidad imperante en el cine actual, el director canadiense de origen armenio nos sumerge en una compleja red de historias entrelazadas, donde el pasado y el presente, la realidad y el cine se retroalimentan e influyen. En definitiva, como el propio Egoyan comenta : “Ararat plantea el papel que puede jugar el arte en nuestra lucha por encontrar la felicidad después del genocidio”.
Más cerca de la reflexión sobre la pérdida que del análisis de las obsesiones, Egoyan vuelve a conmovernos con una película intensa y sensible, pero que rehuye el exceso melodramático al que nos tienen acostumbrados las películas americanas. El film cuanta con una acertada y contenida dirección de actores; una más que eficiente labor de todo el reparto y una sabia puesta en escena del realizador. Aunque, el desigual desarrollo de las diferentes tramas y los diversos cabos sueltos del guión desequilibran un poco un filme inteligente y elaborado, pero en cualquier caso es una excelente película, con una banda sonora magnífica.
Nota: El pintor Arshile Gorky no es un personaje inventado, es real, fué un superviviente del genocidio, y podéis indagar en su tormentosa existencia hasta llegar al suicidio ..... ¿os suena? De hecho, este cartel de la película está basado en uno de sus cuadros.
Crítica de Nur. 
