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viernes, 26 de diciembre de 2008

Leyendas de Toledo: el pozo amargo.


En la plaza del Ayuntamiento, justo a la espalda del edificio de los antiguos juzgados comienza una empinada calle que recibe el nombre de "Calle del Pozo Amargo". Si bajamos por ella, nos encontraremos con una pequeña plazoleta en la que hay un pozo. Antes el pozo no estaba en la calle sino que pertenecía a una mansión con un pequeño jardin…


Tiempo ha que en la noble mansión de doña Leonor el silencio es absoluto. Terminado el rosario, que pasa la propia dueña después de yantar de la noche, los criados, una vez apagadas las luces y escudriñados rincones, retíranse a su aposento a descansar.

Todo es silencio en la noche estrellada y lunar. De improviso, una sombra surge del portal, que con mucho sigilo y cuidando que los goznes no chirríen, cierra las claveteadas puertas, y calado el chambergo, embozado en su amplia capa carmesí y con la mano en la empuñadura de la espada, se aleja procurando que el ruido de las espuelas no le delate. Es el joven don Fernando, que, presuroso, se dirige por la actual calle del Nuncio Viejo, sorteando encrucijadas peligrosas, a ver a Raquel, la bella hebrea, señora de sus pensamientos.

Sonoras e imponentes caen sobre Toledo las diez campanadas de la noche. Don Fernando encamina sus pasos calle abajo, hasta detenerse junto a las tapias de un frondoso jardín que circunda el palacio del potentado israelita Leví. La noche, con su silencio perfumado de mirtos y claveles, envuelve acogedora las fragancias líricas de la juventud.

Con cuchillos de plata, la luna hiere en un ventanal sus góticos ajimeces, mientras riela temblorosa, al murmullo del surtidor, en el estanque del jardín.

Como a una cita prevista, en la ventana aparece Raquel, la hija única del potentado judío. Don Fernando, al verla, hace una cortés reverencia, y con agilidad increíble, asiéndose a las yedras y a los salientes, escala la tapia y va a reunirse con la amada en el fondo del jardín. La luna, con su cara enyesada, sonríe funambulescamente al ocultarse entre los jirones de tul de las nubes, pero no sin antes arrancar destellos de una daga que describe una curva de muerte y va por la espalda al corazón de don Fernando.

Un gemido ahogado y un cuerpo que se desploma sin vida sobre la arena del jardín, mientras que la sombra homicida se pierde en las frondas. Acude Raquel, y un grito siniestro se escapa de su pecho al ver sangrando en tierra al caballero. La luna se ha ocultado ahora entre nubes cárdenas y estalla el trueno, al tiempo que resuena una carcajada del viejo vengativo.

Todas las noches Raquel acude como a cita imaginaria al brocal del pozo del jardín. Su blanca silueta destaca sobre el fondo verdinegro de los vergeles, mientras sus pálidas manos enlazadas descansan sobre el regazo. Vierte sus lágrimas doloridas en el fondo del pozo, cuyas aguas un día se hacen amargas. Y cierta noche, en el sortilegio del plenilunio, la infeliz Raquel, en su extravío, creyendo ver en las aguas de la cisterna la imagen del amado, es atraída por ella a lo hondo.

(Texto:
www.leyendasdetoledo.com)

lunes, 1 de diciembre de 2008

El embrujo de Shahrazad.


De pequeña recuerdo que mi madre me contaba increíbles historias de alfombras voladoras, de lámparas mágicas, de princesas, de ciudades de cúpulas majestuosas, de genios… me apasionaba. Quizás sea por eso que me empecé a interesar por todo aquello que venía de oriente y la cultura Persa… y es que seamos realistas, nadie cuenta las historias mejor que Shahrazad.

El hilo conductor de los cuentos narra la historia del sultán Shahriar que traicionado por su esposa decide matarla. Pensado que todas las mujeres son malas e infieles, toma la decisión de desposar todas las noches a una virgen para matarlas al amanecer y de esa forma prevenir que puedan engañarle. Son muchas las nobles que mueren por la venganza del Sultán, hasta que surge la figura de la preciosa Shahrazad. Hija del visir del Sultán y dispuesta a hacer algo para salvar su vida urde un gran plan: se entrega voluntariamente al sultán y por la noche, con la excusa de despedirse de su querida hermana Dunyazad comienza a contar un cuento. Tanto entusiasma el relato al Sultán que decide perdonarle la vida esa noche para que pueda continuar con sus relato al día siguiente, y al siguiente y al siguiente…. así hasta que se completan “mil y una noches”.

Shahrazad desengrana en las las mil y una noches toda una recopilación de cuentos provenientes de la tradición Persa, Árabe e India.

¿Quién no ha oído hablar de Aladino y su lampara maravillosa, o de Simbad el marino o de Alí Babá y los cuarenta ladrones? ¿Quién no ha dicho alguna vez aquello de “ábrete sésamo”?


Dijo el rey Shahriar a su esposa Shahrazad:

“¡Qué deliciosa, dulce y agradable es tu conversación!. Me complacería oír alguna historia maravillosa y original, capaz de despejar mi mente de las preocupaciones de la jornada”.
Y dijo Shahrazad:

“Te complaceré encantada, ¡oh mi señor!. ¿Has oído la Historia de la Ciudad de Cobre?. Se trata de uno de los relatos más placenteros, lleno de maravillas, de genios y de diablillos. Ningún ser humano lo escuchó antes que tú. Me interesé por él, ¡oh mi rey!, en mis laboriosas y múltiples lecturas grabadas en la tablilla del tiempo”.

El rey Shahriar, sintiéndose vivamente interesado dijo:

“¡Por Dios, ornato de los reinos, cuéntamelo!”.
Y dijo Shahrazad:

“Ten paciencia, mi querido amo, la próxima noche te contaré esta historia extraordinaria”.

De este libro hay tres versiones bien diferenciadas: la de Galland, la primera en ver la luz en lengua francesa en el siglo XVII, y que se considera la primera edición «rigurosa» del texto; la de Boulaq, una de las primeras en lengua árabe, considerada como una de las más fidedignas, pero que incurrió en numerosos recortes debido a una interpretación austera y rigurosa de la ley islámica y al dogmatismo religioso; y, por último, la de Mardrus, también en francés y de principios del siglo XX, dominada por el orientalismo sensualista del periodo decadente y que se esforzó por recrear una versión licenciosa y ridícula del Islam…

Pero si lo que queréis es leer, solo tenéis que pasaros por cualquier librería y podréis elegir entre cientos de editoriales, encuadernaciones, traducciones…

¿No sería un buen regalo para alguien estas fiestas?

domingo, 26 de octubre de 2008

Los secretos del bosque de Brocéliande…


Quien esté ávido por encontrar historias y leyendas sobre el universo que rodea al Rey Arturo y sus caballeros, debe visitar sin lugar a dudas el Bosque de Brocéliande, un pulmón verde situado en el corazón de la Bretaña francesa y que guarda entre sus tesoros inmumerables fábulas y cuentos además de los míticos lugares que crearon al mito.


Este bosque, patria de los druidas celtas, fue testigo según cuentan las antiguas leyendas de muchos de los relatos que han llegado hasta nosotros de aquellos caballeros que se marcharon en busca del Santo Grial (esa copa tallada con una esmeralda arrancada al propio lucifer y que recogío la sangre de cristo…)


Así pues, se pueden visitar en distintas rutas a pie lugares como: el espejo de las hadas (lago donde Morgana hacia prisioneros a los caballeros en su interior), la fuente Baretón (manantial donde se encontraban Merlín y Vivianne y donde el caballero Yvain derrotó al caballero negro, guardián de la fuente. Se dice que sus aguas curaban la locura), la fuente de la eterna juventud, el castillo de Comper (donde Merlín construye un palacio de cristal y Vivianne cría a Lancelot. Hoy en dia museo de las leyendas Artúricas…)


Pero este bosque es ante todo el lugar de Merlín y es allí donde descansa en su tumba que no es más que una pequeña construcción megalítica (se trata de un cromlech), donde la gente peregrina a dejar sus respetos en forma de numerosos ramos de flores y cientos de deseos: en los resquicios de las rocas que forman el cromlech, la gente ha ido escribiendo pequeños mensajes que supuestamente se cumplen…yo por si acaso, le dejé también mi deseo al mago.


Un lugar especial para dejar libre la imaginación y adentrarse en el mundo de las legendas artúricas…

http://www.broceliande-pays.com/

martes, 29 de enero de 2008

Leyendas de Toledo: el alfaquí.


Dedicado especialmente a la persona que desde bien pequeña me educo en el respeto, amor y admiración por el Toledo de las tres culturas: mi madre.

Y a mi abuela, que cuando era niña me paseaba por las callejuelas empedradas de la ciudad y me contaba las leyendas de amoríos imposibles entre "moros y cristianas"…

(Conocer nuestro legado cultural es la primera lección de tolerancia...)



EL ALFAQUÍ.

La noche de los tiempos cubre con su manto las crónicas que los historiadores mantienen sobre Toledo. El tiempo todo lo intenta ocultar, o trastocar, o interpretar a la manera que los hombres, siglo tras siglo, lo transmiten.
Es tradición en Toledo que hacia 1086, cuando Alfonso VI penetró los muros toledanos, tras sitio de la ciudad y posterior acuerdo con los regentes musulmanes que dominaban estas tierras, permitió que el culto de éstos permaneciera en la ciudad, con el respeto firmado por ambos a la “mezquita aljama”, anteriormente recinto cristiano levantado por los Visigodos y modificado por los invasores musulmanes como su recinto sagrado más importante en Toledo y futura catedral toledana.
Una noche en la que el monarca se encontraba fuera de la ciudad, cuenta la leyenda que la Reina Constanza y el arzobispo Bernardo, ignorando la voluntad soberana violentaron el templo árabe llevando a numerosos partidarios a derribar las puertas del templo y colocar una campana en su alminar, así como un altar, dando así por sagrado para el culto cristiano el templo que hasta ese momento servía como mezquita mayor de Toledo.

Ante la burla del poder real, Alfonso VI lo tuvo en gran agravio, condenando a muerte a numerosos participantes en la tropelía, si bien su ira fue calmada, según las crónicas, por los propios musulmanes, a cuya cabeza figuraba uno de los principales caudillos, el alfaquí Abu-Walid, que solicitó el perdón real para todos los asaltantes y aceptó la consagración cristiana de la mezquita.

Este hecho, que no figura realmente en ninguna crónica que lo haga verídico, y que se ha transmitido como leyenda verbal durante siglos hasta llegar a nosotros, es complejo que se produjera. Cierto es que en la época de la “reconquista” de Toledo subsistieran numerosos musulmanes que permanecerían en la ciudad como mudéjares, respetando muy posiblemente el culto que éstos profesaban. Ya en los “Anales toledanos primeros”, hacia el 1159, se narra cómo los cristianos se apoderaron de la iglesia de San Salvador, que “era de moros”. Pero también es cierto que, dados los tiempos que corrían, es muy posible que Alfonso VI, una vez conquistado Toledo, bien por la fuerza o por la capitulación, tendiera a recuperar de forma inmediata la que conocían por la tradición había sido la iglesia mayor de sus antepasados visigóticos.

Sobre esta consagración forzosa de la mezquita mayor toledana, que narra la leyenda, en la catedral toledana, en su capilla mayor (poste central del lado de la Epístola) se puede observar una supuesta imagen de Abu-Walid, una talla de la efigie de este personaje, como recuerdo y gratitud hacia este hecho narrado. Aunque algunos no ven más que la imagen de un sacerdote de aspecto musulmán…

"Alfaquí" cfr. DRAE: "Doctor o sabio de la ley entre los musulmanes"


(Gracias Juan Luis)

jueves, 17 de enero de 2008

Una historia de amor en el harem Otomano.


Y ahora os voy a contar una bonita historia sobre Suleyman el Magnifico…
Viviendo en el grandioso palacio Topkapi junto a su Harem compuesto de cuatro esposas, una favorita Mahidevran y 300 concubinas, le trajeron a una Ucraniana peliroja hecha esclava por los Tártaros en Crimea: la cristiana Roxelana (Hurrem).


La nueva concubina comenzó trabajando comenzó haciendo las tareas más bajas del harém, pero pronto se ganó el apodo de Khourrem que significa "aquella que rie", debido a su buen humor y a sus habilidades para la narración de cuentos.
Cuenta la leyenda que un día, al inspeccionarla el Sultán, esta le miro directamente a los ojos (algo completamente prohibido) y ese gesto lejos de molestar al Sultán le cautivo, lo que produjo malestar en su favorita, que la emprendió a golpes con ella haciéndole varios arañazos es su rostro. El Sultán al enterarse, reprendió a Mahidevran y quiso tener a Hurren en su lecho… y se enamoraron. Suleyman hizo a Hurren su favorita y rompió la regla de harem y de la costumbre Otomana: la monogamia.

Al morir Hurren, el Sultán quedo desolado y escribió:

“Languidezco en la montaña del pesar / donde suspiro y gimo día y noche / preguntándome qué destino me aguarda / ahora que mi amada se ha ido”

El mausoleo de Hurren se encuentra situado en la Mezquita Suleymaniye (Estambul), cerca del de su amado.